Aviso que este post va a ser largo, y posiblemente incluso dividido en varios. Como siempre digo el que le parezca un coñazo es tan simple como que no lo lea. Para todos los demás ya vereis para lo que sirve la imaginación.
El viaje empieza justo al día siguiente de llegar de Riga. Iba junto con otros dos compañeros de residencia, uno turco y otro francés .La idea era estar de miércoles a viernes.
Por otro lado, mi compañero francés conocía allí un amigo que estaba de Erasmus en Praga. De este modo, cogimos el avión y según bajamos del avión quedamos con él para que nos llevara al centro y comer.
Estuvimos dando una vuelta por el centro de la ciudad. Por la noche, debido a unos pequeños problemillas técnicos por parte de nuestro anfitrión francés (un día de fiesta extremo como la noche anterior pasa bastante factura), salimos solos a una fiesta Erasmus que nos informaron que habían organizado esa noche.
Al día siguiente seguimos visitando la ciudad, incluyendo el puente de Saint Charles y el castillo que era lo que nos faltaba por ver. Además asistimos a un tour gratuito que se organizaba. El tour estuvo bastante interesante, aunque me enteré solo del 70 por cierto de la visita, dado que la guía fue en ingles y la chica cuando se emocionaba, hablaba de la forma más rápida que hubiera visto en mi vida, incluido a españoles. La verdad es que la ciudad, a mí parecer, la más bonita de todas las europeas que he visto. Para que veais un poco de la ciudad os dejo algunas fotos:







Todo era tranquilo, hasta el momento de inflexión en el que nos enteramos que al día siguiente nos habían cancelado el vuelo de vuelta a Suecia, debido a las cenizas de la nube volcánica que cubren toda Europa.
Aquí empieza la parte interesante, después de estar toda la tarde mirando combinaciones para volver, decidimos esperar al día siguiente, viernes, e ir al aeropuerto para informarnos. Pero mientras tanto no era plan desaprovechar nuestra (última) noche en Praga, de modo que quedamos con nuestro anfitrión para salir por Praga.
Al día siguiente, después de una noche muy larga, nos levantamos apesadumbrados para abandonar nuestro hostal e ir al aeropuerto a informarnos de la situación aérea. Peor imposible, todos los vuelos cancelados y nuestro próximo vuelo con Ryanair saldría ¡EL PROXIMO MIERCOLES!, siendo este el siguiente vuelo hacia Suecia, independientemente de si se había restablecido el tráfico con anterioridad.
Con este gran inconveniente en nuestras espaldas y sin el deseo de quedarnos en Praga hasta el miércoles que viene, nos dirigimos hacia la estación central de autobuses tras echarnos la siesta, claro está, en un parque cercano. Las prioridades eran las prioridades.
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